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miércoles, octubre 15, 2014

Análisis de reportajes radiofónicos - Marta Barandela

Análisis de reportajes radiofónicos

Ningún nombre - Radio Ambulante




            Se trata de un reportaje de catorce minutos de Radio Ambulante sobre Puerto Berrío (Colombia) y su relación con los cadáveres de identidad desconocida que trae el río.

            Este reportaje sigue la misma estructura inicial que recoge David Welna en El sonido hecho reportaje: introducción del conductor del programa, entrada de un sonido ambiente para situar al oyente (sonido muy nítido de la corriente de un río y una barca) y luego la segunda introducción de parte de la reportera. En este caso, antes de que ella hable se escucha un testimonio de alguien cuya identidad se desconoce en ese momento, explicando la forma en la que se encuentra los cadáveres. Entonces la locutora habla por primera vez, le pone nombre y explica su papel en la historia. Tras la introducción, el resto del reportaje se basa en narración acompañada de testimonios y sonidos que componen un total escenas diferenciadas: la historia de Julio Marín, el pescador; Ramón Morales, el sepulturero; los devotos María Fajardo, Jair Urrego y Nuri Bustamante; el animero Hernán Montoya…

            Siguiendo la clasificación de Emma Rodero, se trata de un reportaje en diferido puro, con un proceso controlado de elaboración y montaje, y construido tan solo con elementos grabados. Según su grado de profundidad, se trata de un documental, de mayor profundidad y duración que un reportaje elemental.

            En lo que respeta a la música, aparece repartida en todo el reportaje. En la introducción se utiliza una canción de tintes melodramáticos. Después la utiliza como separación entre las historias. La importancia recae, por tanto, en el sonido ambiente: el río, la barca, las llaves del sepulturero, la voz del entrevistado de fondo… La forma y el fondo se complementan, la reportera hace descripciones muy detalladas que acompañan al sonido y construyen con detalle la historia para el oyente. Esta forma de narrar implica mucho al oyente.
           
            En cuanto al enfoque, la historia no recae en los Ningún Nombre, sino en los devotos y su extraña relación de fe en los muertos, a los que piden favores. Al contrario de lo que recomienda David Welna, la reportera utiliza la primera persona -“le pregunto (al pescador) cuántas personas ha visto” para evitar que sea el protagonista pase a ser el periodista. No obstante, aunque ella es la que actúa como hilo conductor, el foco continúa estando en las personas entrevistadas y, sobre todo, en el relato.
           
            Por último, las entrevistas están muy bien construidas a través de la combinación de testimonio y locución de la periodista. Generalmente utiliza la cita directa mostrando sus palabras en breves cortes. La transición entre testimonio y narración suele ser directamente por corte, en ocasiones hace un fade out y mantiene el murmullo de la voz por debajo de la de la reportera.

La eterna juventud – Radio 5

            Se trata de reportaje de cinco minutos y medio de Radio 5 sobre la negación de la sociedad a aceptar la vejez. Siguiendo la clasificación de Emma Rodero, se trata de un reportaje en diferido puro, con un proceso controlado de elaboración y montaje, y construido tan solo con elementos grabados. Según su grado de profundidad, se trata de un reportaje elemental, la recogida de material es menos laboriosa y no tiene una gran complejidad técnica.

            Se inicia con un fragmento de una película hollywoodiense muy conocida: “La eternidad puede ser una maldición. Con todo lo que has sufrido, un hombre puede perder su razón de vivir”. Inmediatamente después, la locutora explica que la inmortalidad es el don y el calvario de Lobezno, el personaje de los X-Men. Con esta introducción utiliza una referencia conocida para el público y trata de provocarle curiosidad por el tema tratado.

            Lo más destacable de este reportaje es que se construye por entero con las declaraciones de expertos y especialistas, lo que termina derivando en un abuso de los tecnicismos. Por ejemplo, se dice que “algunos expertos sostienen que la causa es el progresivo acortamiento de los telómeros, los extremos de los cromosomas”, aunque luego trata de hacerlo más accesible: “en cualquier caso, la consecuencia es lo que a escala visual se denomina “un aspecto anciano”. Para David Welna, en la redacción del reportaje se debe evitar el uso de tecnicismos, la radio tiene que ser clara y su lenguaje asequible.

            Por otra parte, no hay silencios. El uso de los efectos y la música es excesivo. Welna defiende que “es una debilidad del reportaje usar música. La música no enriquece y mucho menos, cuando hay excelentes recursos como los sonidos ambiente. Ella sólo es válida, cuando es parte integral del reportaje. Si es música incidental, es una distracción”. Los efectos que utiliza no son sonidos ambiente, sino ornamentos que acompañan a la locución: por ejemplo, se escuchan latidos cuando habla del ritmo cardiaco, canciones de Lady Gaga mientras la locutora trata el tema de las operaciones estéticas, el bótox y la obsesión por mantenerse joven. Además, finaliza el reportaje con el sonido de unos aplausos. Teniendo en cuenta esto, podría decirse que los efectos y la música pecan de ser algo estereotipados.

            A pesar de recurrir a científicos y médicos, no profundiza excesivamente y es muy ligero; se apoya en los expertos para restarle importancia a la obsesión por envejecer y finaliza con una frase hecha: lo bueno, si breve, dos veces bueno. La última frase tiene importancia, pues es con lo último con lo que se queda el que está escuchando la pieza. En definitiva, se trata de un reportaje con un punto de vista claro y una conclusión para el oyente.

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