Análisis de reportajes radiofónicos
Ningún nombre - Radio
Ambulante
Se trata de un reportaje de catorce
minutos de Radio Ambulante sobre Puerto Berrío (Colombia) y su relación con los
cadáveres de identidad desconocida que trae el río.
Este reportaje sigue la misma
estructura inicial que recoge David Welna en El sonido hecho reportaje:
introducción del conductor del programa, entrada de un sonido ambiente para
situar al oyente (sonido muy nítido de la corriente de un río y una barca) y
luego la segunda introducción de parte de la reportera. En este caso, antes de
que ella hable se escucha un testimonio de alguien cuya identidad se desconoce
en ese momento, explicando la forma en la que se encuentra los cadáveres.
Entonces la locutora habla por primera vez, le pone nombre y explica su papel
en la historia. Tras la introducción, el resto del reportaje se basa en
narración acompañada de testimonios y sonidos que componen un total escenas
diferenciadas: la historia de Julio Marín, el pescador; Ramón Morales, el
sepulturero; los devotos María Fajardo, Jair Urrego y Nuri Bustamante; el
animero Hernán Montoya…
Siguiendo la clasificación de Emma
Rodero, se trata de un reportaje en diferido puro, con un proceso controlado de
elaboración y montaje, y construido tan solo con elementos grabados. Según su
grado de profundidad, se trata de un documental, de mayor profundidad y
duración que un reportaje elemental.
En lo que respeta a la música, aparece
repartida en todo el reportaje. En la introducción se utiliza una canción de
tintes melodramáticos. Después la utiliza como separación entre las historias. La
importancia recae, por tanto, en el sonido ambiente: el río, la barca, las
llaves del sepulturero, la voz del entrevistado de fondo… La forma y el fondo
se complementan, la reportera hace descripciones muy detalladas que acompañan
al sonido y construyen con detalle la historia para el oyente. Esta forma de
narrar implica mucho al oyente.
En cuanto al enfoque, la historia no
recae en los Ningún Nombre, sino en los devotos y su extraña relación de fe en
los muertos, a los que piden favores. Al contrario de lo que recomienda David
Welna, la reportera utiliza la primera persona -“le pregunto (al pescador) cuántas personas ha visto” para evitar
que sea el protagonista pase a ser el periodista. No obstante, aunque ella es
la que actúa como hilo conductor, el foco continúa estando en las personas
entrevistadas y, sobre todo, en el relato.
Por último, las entrevistas están
muy bien construidas a través de la combinación de testimonio y locución de la
periodista. Generalmente utiliza la cita directa mostrando sus palabras en
breves cortes. La transición entre testimonio y narración suele ser
directamente por corte, en ocasiones hace un fade out y mantiene el murmullo de
la voz por debajo de la de la reportera.
La eterna juventud – Radio 5
Se trata de reportaje de cinco
minutos y medio de Radio 5 sobre la negación de la sociedad a aceptar la vejez.
Siguiendo la clasificación de Emma
Rodero, se trata de un reportaje en diferido puro, con un proceso controlado de
elaboración y montaje, y construido tan solo con elementos grabados. Según su
grado de profundidad, se trata de un reportaje elemental, la recogida de
material es menos laboriosa y no tiene una gran complejidad técnica.
Se inicia con un fragmento de una
película hollywoodiense muy conocida: “La
eternidad puede ser una maldición. Con todo lo que has sufrido, un hombre puede
perder su razón de vivir”. Inmediatamente después, la locutora explica que
la inmortalidad es el don y el calvario de Lobezno, el personaje de los X-Men.
Con esta introducción utiliza una referencia conocida para el público y trata
de provocarle curiosidad por el tema tratado.
Lo más destacable de este reportaje
es que se construye por entero con las declaraciones de expertos y
especialistas, lo que termina derivando en un abuso de los tecnicismos. Por
ejemplo, se dice que “algunos expertos
sostienen que la causa es el progresivo acortamiento de los telómeros, los
extremos de los cromosomas”, aunque luego trata de hacerlo más accesible: “en cualquier caso, la consecuencia es lo
que a escala visual se denomina “un aspecto anciano”. Para David Welna, en
la redacción del reportaje se debe evitar el uso de tecnicismos, la radio tiene
que ser clara y su lenguaje asequible.
Por otra parte, no hay silencios. El
uso de los efectos y la música es excesivo. Welna defiende que “es una
debilidad del reportaje usar música. La música no enriquece y mucho menos,
cuando hay excelentes recursos como los sonidos ambiente. Ella sólo es válida,
cuando es parte integral del reportaje. Si es música incidental, es una
distracción”. Los efectos que utiliza no son sonidos ambiente, sino ornamentos
que acompañan a la locución: por ejemplo, se escuchan latidos cuando habla del
ritmo cardiaco, canciones de Lady Gaga mientras la locutora trata el tema de
las operaciones estéticas, el bótox y la obsesión por mantenerse joven. Además,
finaliza el reportaje con el sonido de unos aplausos. Teniendo en cuenta esto,
podría decirse que los efectos y la música pecan de ser algo estereotipados.
A pesar de recurrir a científicos y
médicos, no profundiza excesivamente y es muy ligero; se apoya en los expertos
para restarle importancia a la obsesión por envejecer y finaliza con una frase
hecha: lo bueno, si breve, dos veces bueno. La última frase tiene importancia,
pues es con lo último con lo que se queda el que está escuchando la pieza. En
definitiva, se trata de un reportaje con un punto de vista claro y una
conclusión para el oyente.
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