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miércoles, octubre 22, 2014

Análisis de radioficción


Extraños en un tren (23/06/2011)

Los géneros de ficción son aquellas estructuras radiofónicas que sustentan su materia prima en la ficción y cuya principal función es el entretenimiento. En este caso, se trata de una adaptación literaria, por lo que el diálogo es determinante y el tratamiento formal más elaborado: música, efectos sonoros y silencios con efecto expresivo. Su duración se reduce para no exceder la hora y media –en este caso, una hora y veintisiete minutos- y se eliminan los personajes secundarios que cuya participación puede ser obviada. Extraños en un tren  cuenta la historia de Jerry y Charlie, dos desconocidos que se encuentran en un viaje. Tras una larga charla, Charlie le propone un pacto: él matará a su mujer, un obstáculo para su futuro, y Jerry a su padre, que no le da todo el dinero que querría y reprueba su modo de vida. Aunque Jerry no está de acuerdo con el plan, Charlie cumple su parte y reclama que él haga lo propio.

            Es muy importante la selección del cuadro de actores. En Extraños en un tren hay dos protagonistas y cinco secundarios de relevancia (la prometida de Jerry, su mujer asesinada, el padre de su prometida y la madre de Charlie). El personaje más importante de la trama, Charlie Bruno, está interpretado por el reconocido Ernesto Alterio, de formación teatral y amplia trayectoria. Alterio usa para Charlie una voz titubeante y extraña, creando un personaje siniestro y excéntrico que causa rechazo con tan solo oírlo. El papel de Charlie Bruno lo hace Javier Gallego, locutor, habitual en las radioficciones de Radio Nacional tanto como actor como guionista.

En cuanto a la caracterización de los personajes, su personalidad se forja fundamentalmente a través de la voz. Charlie es un hombre alcohólico, impulsivo, caótico. Ernesto Alterio lo lleva al extremo con un tono serpenteante, con muchos altibajos, burlón y hasta cierto punto desagradable. Utiliza tacos e insultos, su registro es informal. En general, se trata de un personaje rico en matices. Por el contrario, el Jerry de Javier Gallego es correcto y muy contenido. El personaje es un arquitecto de clase media que avanza hacia la clase alta, por lo que habla con calma, educación y buscando una resolución lógica. Trata de ser lo más cercano posible a la normalidad para conseguir la identificación del oyente.

            Entre los recursos que recoge Emma Rodero para proporcionar mayor interés a la historia, en Extraños en un tren aparecen constantes elipsis, es decir, saltos de tiempo para omitir partes insustanciales del relato; así como también se recurre a la emocionalización: el oyente se identifica de inmediato con Jerry y la agobiante pesadilla en la que vive para escapar de Charlie.

Asimismo, la redundancia es un elemento muy importante. En la historia se utiliza la información conocida como nexo, por ejemplo, en los diálogos cuando se recuerdan constantemente su encuentro en el tren y su plan. Se observa también a través de los objetos: el libro de Platón, el elemento que los une y los termina incriminando; y el tren, cuyo sonido se utiliza como recurso para separar escenas y que es a la vez inicio y final de la relación de Jerry y Charlie).

Además, como buena adaptación de novela negra, utiliza el suspense y la progresión de forma constante durante el relato. El oyente conoce lo que han hecho los dos protagonistas, son los personajes secundarios los que carecen de información. No se trata de resolver quién es el asesino, sino qué sucederá con Jerry y Charlie. La acción es cada vez más complicada y enrevesada, la personalidad y actos de los personajes son más radicales, se introducen nuevos elementos que llevan la trama hacia su culmen.

Por último, utiliza también la imprevisibilidad con un final difícil de anticipar: la muerte de Charlie atropellado por un tren. Termina con música de felicidad y un locutor que habla de “una celebración de la vida”.

            Por lo que hemos visto hasta ahora, diríamos que mezcla la trama física (centrada en la acción) con la psicológica (sustentada en los sentimientos), con predominio de la física, puesto que la historia se sustenta en lo que pasa más que en lo que sienten los personajes.

Para ubicar al oyente en época y lugar se utiliza la radio. La narración comienza con Frank Sinatra cantando al ritmo de The Continental y nos sitúa entre los años 40 y 50. La radio habla de Central Park, Nueva York. A lo largo de la historia habrá muchas transiciones para dividir escenas a través de la música o de efectos sonoros sobre las que un locutor explicará cuánto tiempo ha pasado desde la escena anterior y en qué lugar geográfico estamos.

Es de destacar que Extraños en un tren cambia de forma constante de escenarios. Empieza en la estación de tren, el mismo lugar donde termina, y por el camino pasa por hoteles, clubs de jazz, casas particulares, ferias… El paso entre los diferentes espacios y escenas se hace mediante transiciones, fundamentalmente por tres vías: con la locución de la radio, con música o con efectos. Por ejemplo, al inicio aprovecha el sonido de la locomotora como transición entre escenas. En otra ocasión, el teléfono al colgar es el que cambia.

En la radioficción, lo importante recae en la sonorización. La historia se cuenta a través de voces, música y efectos sonoros con muy pocos silencios. El sonido ambiente ubica al oyente en una situación y un espacio: por ejemplo, cuando Jerry entra en el vagón suite de Charlie para comer, se escuchan sonido de vajilla y sus voces resuenan con eco en la gran habitación. Es muy ejemplificadora de la importancia del sonido y la voz para explicar la situación al oyente en la parte en la que Jerry debe entrar en la casa del padre de Charlie para matarlo. Debe ir en completo silencio, así que el oyente solo escucharía el ruido que hace al introducirse en la casa y avanzar por ella. Como esto empobrecería la radioficción para el oyente, se utiliza la voz de Charlie dentro de la mente de Jerry para explicar lo que ocurre. Es un narrador que conoce absolutamente todos los detalles: “has llegado al rellano, gira a la derecha, cinco escalones, ahora entra luz suficiente como para que veas la cabeza del viejo...” Lo que parece un flashback de las instrucciones de Charlie se convierten en una voz en su cabeza que le aconseja qué debe hacer cuando se ve en problemas y le ayuda a escapar.

Afectos en la noche – relato de terror de Luis Chapinal

La última hora del programa Afectos en la noche contaba con un relato de terror de Luis Chapinal (minuto 40 aproximadamente). Es un relato más breve y simple, sobre todo en comparación con la complejidad del anterior. No hay división entre escenas, no cambia de espacio, no hay un tiempo determinado. Busca más generar una sensación en el que escucha que contar una historia, por lo que la clasificaríamos como una trama psicológica.

El relato no sigue una estructura tradicional de planteamiento-nudo-desenlace. Se inicia siempre abriendo la puerta y le sigue una sucesión de frases, palabras e ideas que no tienen un sentido lógico para el oyente; va avanzando paulatinamente en una historia que cobra sentido. Chapinal incluye al oyente utilizando el plural: “estamos aquí, en cualquier instante podemos sucumbir ante el asedio...”.

La narración se basa fundamentalmente en la voz y la música. El locutor utiliza una voz típica del género: grave, baja, hablando en susurros. No hay silencios, la música es un fondo constante, cada vez más intensa conforme se incrementa la propia tensión de la historia y se avanza hacia el final. A diferencia del otro, se basa en una única voz que hace de narrador omnisciente. En definitiva, una estructura más simple cuya función principal es buscar el aumento de la tensión en el oyente para crear terror.

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