La película de Titanic, más allá de contar el hundimiento de un barco que era, aparentemente, insumergible, narra la historia de amor entre Jack Dawson, un pasajero de tercera clase, artista y buscavidas y Rose Dewitt Bukater, una señorita acomodada cuyo apellido y futuro matrimonio le garantiza el estatus social que ostenta, pero no su felicidad. Ambos se conocen cuando ella está a punto saltar por la borda.
El montaje que he hecho de la película arranca en el relato de la anciana Rose 84 años más tarde. Del presente, se retrotrae a su primer encuentro, es decir, la escena en que Jack la salva por primera vez. Como muestra de agradecimiento por haber evitado "el accidente", Jack es invitado a cenar en primera clase. Tras la velada en que es sometido a un incisivo interrogatorio acerca de sus orígenes y su forma de ganarse la vida, Jack se lleva a Rose a una verdadera fiesta en los camarotes de tercera clase. Por una noche, ella se lo pasa en grande como hacía tiempo; se ríe, baila y consigue evadirse de su angustiosa realidad. La fiesta es motivo de enfado por parte de la madre y el prometido de Rose, que la reprenden por su inadecuado comportamiento y por relacionarse con los pobres. Además, supone grandes complicaciones para la pareja, pues la familia de Rose hará todo lo posible por impedir que se vuelvan a ver. Incluso la misma Rose, presionada por el contexto, se llega a creer su mentira y le pide a Jack que se aleje puesto que salvarla, ya no es su problema. No obstante, ninguno consigue persuadirlo: "No puedo ofrecerte nada"- declara. "Lo entiendo. Pero, estoy demasiado implicado para olvidarme de tí sabiendo que no eres feliz". Más tarde, Rose "cambia de idea" y decide arriesgarse. Apuesta por la relación. Confía. El momento en que cede y se entrega se corresponde con una de las escenas más emotivas y recordadas del film. Los dos están en la proa del barco mirando al mar, los brazos en cruz y las manos entrelazadas. La banda sonora y el sonido envolvente del mar convierten la escena en un instante mágico, ideal para el primer beso. De aquí en adelante, no habrá pasos atrás en su determinación de seguir juntos.
Al margen de su romance, discurre la trama del hundimiento. El barco choca con un iceberg al tiempo que Rose le promete a Jack en cubierta que se reunirá con él después del viaje. Es cuestión de horas que el Titanic yazca en el fondo del mar, según el arquitecto. No hay ningún buque próximo que pueda acudir en su rescate ni botes suficientes para toda la tripulación por lo que mucha gente perecerá esa fría noche.
Rose pregunta al señor Andrews para confirmar sus sospechas: "el barco se hunde" es todo cuanto necesitaba oír de su boca. Comienza entonces la desenfrenada carrera por la supervivencia. Pese a que Rose tiene varias oportunidades de subir a un bote y salvarse, decide no separase de Jack hasta el final. No se fía del trato de su prometido con uno de los guardas que controlan la evacuación de emergencia y salta del bote para regresar con Jack. Una vez que se hunde la parte trasera del barco que quedaba a flote, la pareja busca algo a lo que aferrarse entre los restos del naufragio. Encuentran una lujosa puerta a la deriva que permite a Rose permanecer fuera del agua. Jack también intenta subirse a su lado pero no hay espacio para los dos, pues zozobra con tanto peso. Así es que Jack asume su final. Se queda con medio cuerpo apoyado en los bordes de la puerta y la otra mitad sumergido en las frías aguas del océano. Antes de morir congelado en la que es la escena más trágica de la película, se sobrepone a su estado de hipotermia para decirle a Rose que "ganar el pasaje para el Titanic es lo mejor que le ha ocurrido jamás". Luego, en sus últimos suspiros, le hace prometer que sobrevivirá.
Es su amor y también su contagiosa vitalidad, lo que hará que Rose saque fuerzas de flaqueza para arribar sana y salva a las costas de Nueva York. La Rose que llega a América no es la misma que salió del puerto de Belfast. -"¿Me dice su nombre, por favor?", le pregunta un inspector al llegar.-"Dawson. Rose Dawson", responde ella. A continuación, se ven imágenes de su vida después del hundimiento del Titanic, de todos los sitios en los que ha estado. Son testimonios de su felicidad, alcanzada gracias a que, una vez, un tal Jack Dawson la salvó de su desdichado destino "en todos los sentidos en que puede salvarse una persona".
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