El friso de la vida. Luz y sombra de Edvard
Munch: ansiedad
El primer archivo sonoro a analizar es “El
friso de la vida. Luz y sombra de Edvard Munch: ansiedad”, que fue emitido en
el programa Kunstradio en 2004 por Óscar Rodrigo Alonso y Perla Olivia
Rodríguez. Tiene una duración de 8 minutos y 52 segundos.
Esta
pieza sonora se explica de la siguiente forma: “the work of the Norwegian
painter Edvard Munch represents the feelings of many people, men and women of
different cultures every day experiencing the voluptuousness of the love, the
overwhelming presence of death and the stifling anxiety of living. These
radioarts recover, through the expressive force of the sound, the anxiety and
anguish, two concepts painted by Munch in his works”.
Con esto se quiere decir que “el trabajo del pintor noruego Edvard Munch
representa los sentimientos de muchas personas, hombres y mujeres de diferentes
culturas que todos los días experimentan la voluptuosidad del amor, la
abrumadora presencia de la muerte y la agobiante ansiedad de vivir. Este
radioarte recupera, a través de la expresiva fuerza del sonido, la ansiedad y
la angustia, dos conceptos pintados por Munch en sus trabajos”, especialmente
en el cuadro de EL grito, donde la angustia y la ansiedad alcanzan su máxima
expresión.
Es decir, esta obra de arte radiofónico se basa en las pinturas de
Edvard Munch, conocidas por su representación de los sentimientos,
especialmente de los de ansiedad y angustia, dos sentimientos muy fuertes en
las personas que quedan retratados en muchos de sus cuadros. Así, con esta obra
se va a querer transmitir al oyente a través de los sonidos el mismo
sentimiento que transmiten sus cuadros, empleando una serie de tácticas. Construyendo
así un perfecto discurso radiofónico se señala en el texto Sobre el discurso radiofónico: “el lugar en el que esas imágenes
alcanzan su forma predeterminadas, el espacio donde se utilizan las reglas poéticas
y estilísticas y se resuelve la expresividad que habrán de lograr nuestros
mensajes, es el discurso radiofónico.
El objetivo, por lo tanto, es transmitirle al oyente un sentimiento de
ansiedad, que se va a lograr a través de la combinación de distintos sonidos,
especialmente jugando con el volumen de los mismos y su velocidad. Así
escuchamos que el sonido va subiendo y bajando de manera continua para crear
ansiedad en el oyente y que mezcla sonidos lentos con sonidos más rápidos para
crear esa inquietud sonora en el oyente. Y es que ante todo hay que tener en
cuenta a la persona que nos está escuchando, es un arte que se hace para que
otros disfruten de él, así lo señala José Iges en su obra Sobre el radioarte: reflexiones sin desarrollo: “La
radio no sólo ha venido caracterizándose hasta ahora por ser tiempo presente,
sino por ser tiempo compartido. Es decir: sabemos que otros están ahí, del otro
lado del receptor, como nosotros.”
Y los sonidos son creados artificialmente sino que son
sonidos reales que crean esa sensación, por ejemplo, al inicio de la escucha
parece que suena una especie de moto o un coche moviéndose, y en otro momento
parece escucharse un exprimidor, incluso llegan a oírse las olas del mar con un
inquietante grito de fondo como si alguien se tirara de un acantilado o alguien
gritara desesperado por estar perdido, pero la variedad en su velocidad y en su
volumen hacen que cree esa ansiedad. Como afirma Balsebre, el arte radiofónico
es la "sucesión
ordenada y continua, sintagmática, de los contornos sonoros de la
realidad".
Meetings in a White Stairs (Encuentros en las
escaleras blancas)
Mi segunda opción ha sido el
archivo sonoro “Encuentros en las escaleras blancas”, de Pedro Garbellini, que
fue emitido en el programa Kunstradio en 2012. Tiene una duración de dos
minutos.
La explicación de este
archivo sonoro es la siguiente: “I've never get so much in contact with my
building like I've had when recording those audios. The meetings with people,
neighbors, in the stairs was very funny. Also, i'm not very proud of, but, in
silence, I recorded people in their houses, through their door. And that was
really nice! for me, being a very curious man, to listen people eating,
watching television, arguing and laughing. A lot of knowledge of the place i
live, the people and their habits. Also, it made me noticed the fact that every
3 minutes a plane passes here! 10 years living here and never noticed that,
pretty crazy no?”
Con esto quiere decir “yo nunca he entrado tanto en contacto
con mi edificio como lo hice cuando grabé aquellos audios. Los encuentros con
las personas, los vecinos, en las escaleras fueron muy divertidos. Además, no
estoy muy orgulloso de ello, pero, en silencio, grabé a la gente en sus casas,
a través de la puerta. Y estuvo bastante bien. Para mí, ser un hombre muy
curioso, escuchar a la gente comer, ver la televisión, discutir y reír. Un
montón de conocimientos del lugar donde vivo, de la gente y de sus hábitos.
Además, me hizo darme cuenta del hecho de que cada tres minutos un avión pasaba
por allí. 10 años viviendo allí y nunca me había dado cuenta de ello, bastante
loco ¿verdad?”
Es decir, el autor descubre el fascinante mundo del sonido,
se da cuenta que no conocía a la gente de su edificio ni lo de alrededor después
de llevar tantos años en él, y que gracias al sonido que lo caracteriza ha
podido conocerlo. Como afirma José Iges en su texto El arte radiofónico como expansión del lenguaje radiofónico: se ha definido
muy acertadamente al arte radiofónico como un arte de sensaciones radiofónicas.
En este sentido, queremos
ante todo desde aquí reivindicar la posibilidad de provocar sensaciones a
través de la radio, sean o no éstas de
naturaleza artística. A fin de cuentas, las sensaciones radiofónicas han
otorgado al medio una autonomía y una singularidad
expresivas que
lo han hecho imprescindible como mediador de lo que llamamos “realidad”, y esas
mismas capacidades le han permitido invocar en nosotros esos «otros mundos que
están en éste», por parafrasear al poeta Paul Eluard.” Es decir, el arte radiofónico
ha permitido conocer realidades que de las que ni siquiera nos habíamos
percatado.
Este es el reflejo de lo que se escucha a lo largo de la
grabación, sonidos reales como señalaba Balsebre, el arte radiofónico es la "sucesión
ordenada y continua, sintagmática, de los contornos sonoros de la
realidad". Así, se escucha al inicio el sonido de pájaros y coches pasando
en simbología de que desde el interior se escucha el interior, además aporta
calma al oyente. Luego se empieza a escuchar a alguien subiendo las escaleras,
el sonido de puertas abriéndose, música y una gran multitud de voces. Es decir,
te muestra el día a día de una vecindad a través de los sonidos. Como señala
Sol Rezza en su texto El oficio de
cuidador de sonidos, “el ser humano ha tenido desde siempre la
necesidad de conocer su pasado y de conservar las vivencias del presente para
poder transmitirlas.” Es decir, en este caso, se necesita dar a conocer ese
presente que está viviendo como una necesidad innata del ser humano, como una
forma de conservar aquello que le rodea e informar sobre ello.
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