El oscuro túnel de la mirilla
La primera ficción analizada es la de El oscuro túnel de la mirilla, escrito por Manuel
Serrano Servera, ganador del premio de Teatro Radiofónico Margarita Xirgu 2011.
Los locutores
son Juan Suárez, Javier Gallego, Juan Mejías y Nacho Edia.
Se trata de
una pieza con un relato perfectamente entrelazado, siguiendo una estructura
curiosa. Comienza una voz en primera persona, la de Matsoucas, un vecino que
vive en el 3ºA y lleva mucho tiempo encerrado en su casa. El relato pasa
enseguida a una conversación telefónica entre él y su vecino, del 3ºB, que le
pregunta si sabe algo de su esposa, fuera de casa desde cuando anoche fue a
tirar la basura.
Lo que
parecía una conversación de un marido celoso con su vecino, enseguida comienza
a adquirir tintes surrealistas con la enfermedad de Joseph, el vecino del 3ºB. Joseph
tose, respira con dificultad, se queja, y llegados a cierto punto, regurgita y
tiene arcadas. En definitiva, sonidos asquerosos, hábilmente incluidos en el
relato radiofónico. Tras cada arcada, te esperas que el personaje vomite. Tras
cada sacudida violenta, te esperas que el personaje haya muerto.
Todos estos
efectos sonoros, que siempre añaden o incluso protagonizan el relato, pero
nunca lo ralentizan, se entremezclan con una música que sería estruendosa de no
ser por el perfecto control de volumen de la misma. Son melodías repentinas,
casi inconexas, pero con un elemento presente: La intriga.
Si volvemos
a Matsoucas, su personalidad woodyallense desenfadada, de persona con un
interior oscuro que se expresa exteriormente con excesiva inocencia, el relato
engaña mucho. No sabes quién es el protagonista. Quién va a cometer la
atrocidad que la música parece estar anticipando en todo momento. Uno tipo
sufriendo pero que increpa a otro, y un tipo con voz temblorosa pero que le
dice a su vecino que ojalá olvide que se cerró también la puerta del 3ºA cuando
la dichosa esposa salió a tirar la basura.
La conversación
telefónica, pues, ocupa más de la mitad de la ficción, hasta que en el minuto
19 se cuelga el teléfono, y el micrófono
sigue a un nuevo personaje, un policía que va a socorrer una llamada hecha
desde el 3ºA. Comprendemos lo que pasa gracias a que el policía se va
comunicando con la central y va recibiendo órdenes. Estas órdenes son en
algunos momentos muy insistentes (“¡informe inmediatamente!”, “¡entre de una
vez por ese hueco!”), contribuyendo al momento de tensión creado al oyente, que
no sabe qué ha pasado con los dos primeros personajes.
Cuando se
revela, el oyente tiene que ordenar sus ideas. Tiene que pararse, y no repasar
las imágenes vistas, sino repasar las sensaciones que le han producido los
sonidos, las imágenes que han sido creadas en su mente. Sólo así logrará
entender lo que ha pasado con Matsoucas y Joseph, y qué basura llevaba la
vecina del 3ºB
La vida de Brian
La vida de Brian
En esta pieza de ficción, Pepe Viyuela, Álex Angulo, Javier Gallego y Lourdes Guerras protagonizan una versión radiofónica de La vida de Brian, la exitosa película de los Monty Phyton. Se trata por tanto de un género mixto, ya que se trata de amoldar una obra audiovisual a las peculiaridades de la radio. Tanto la duración, como la estructura de la adaptación resultan similares a la obra original.
La división entre las diferentes escenas de la película se realiza a través de transiciones musicales, con el objetivo de dejar claro a los oyentes qué momento de la historia se está desarrollando. No obstante, el emplazamiento de las diferentes escenas también se consigue a través de los personajes y la ambientación, como el portal donde nace Brian o la escena de la película donde varias mujeres asisten a una lapidación. Además, la existencia dediálogos explicativos también ayuda a los oyentes a tener una idea más clara de los diferentes personajes que participan en cada escena.
Los locutores consiguen de una forma muy lograda interpretar a los diferentes personajes de la historia, algo que no es fácil, ya que se debe adaptar su voz y el guion al medio radiofónico con construcciones verbales más simples. Aunque los oyentes que hayan visto la película poseen una mayor facilidad para imaginarse la historia, a través de los diferentes registros de las voces y los efectos sonoros se logra que los oyentes que no han visto la película sigan la trama sin problemas.
Los planos sonoros se utilizan de forma correcta durante toda pieza, destacando principalmente los planos presencia, aquellos que indican una distancia aparente (de cercanía o lejanía) del sonido con respecto al oyente. Un ejemplo claro se observa en la escena del pesebre, cuando los llantos de Brian y los ruidos emitidos por los animales se escuchan en un segundo plano frente a las voces de los sabios y la madre, creando una sensación de profundidad. También se utilizan planos de intención, cuando se quiere indicar al oyente una incursión en un sueño o fantasía. Éstos se realizan a través de transiciones musicales que poco a poco se van desvaneciendo.
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